BIBLIOTECA JANERIANA
VIDA ANA MARIA JANER
PAPA FRANCISCO

Carisma

El Instituto de Hermanas de la Sagrada Familia de Urgel fue fundado el 29 de junio de 1859 en Seo de Urgel -España-, como fruto del carisma otorgado por Dios a Ana María Janer Anglarill al dar respuesta a un servicio de caridad, bajo la solicitud pastoral del Obispo José Caixal Estradé. San Pío X le concedió la aprobación pontificia como Congregación religiosa el 10 de abril de 1906. (Constituciones 1)

Jesucristo es para Ana María Janer el ideal supremo de su vida y la razón de su entrega a los demás. Su caridad, hecha servicio a los necesitados, viendo en ellos la imagen de Jesucristo, es signo auténtico de su amor a Dios que se acrecienta y fortalece por la búsqueda y cumplimiento de la voluntad divina. (Constituciones 4)

La Congregación está puesta bajo la protección especial de la SAGRADA FAMILIA. Ella es nuestro modelo de vida y fuente de nuestra espiritualidad, que se centra en la contemplación y vivencia del misterio de Dios hecho hombre. María, abierta al plan salvador de Dios, que guarda en su corazón las palabras del Señor y José, el servidor fiel y prudente, dócil a las mociones del Espíritu, viven con Jesús la voluntad del Padre. (Constituciones 3)

El núcleo esencial de la experiencia carismática de la madre Janer o, dicho de otro modo, el don, el regalo que recibe del Señor es hacer vida lo que tantas veces había escuchado, leído, meditado y rezado de la regla de vida de la Hermandad de Cervera: amando, consolando, curando y lavando a aquel pobre concreto, a aquel enfermo… amo, consuelo, curo y lavo al mismo Jesús.
Ana María Janer dedica, pues, toda su vida al servicio de las personas marginadas de su tiempo: los enfermos pobres e incurables, los apestados, los niños huérfanos, los ancianos solos. La caridad, el amor a Dios y al prójimo, es lo que mueve a esta mujer a actuar, a salir de sí misma para atender la necesidad concreta del otro.
Jesucristo, amado, consolado y acariciado en cada enfermo, en cada niño, en cada hermana de comunidad, en cada persona necesitada, es el ideal supremo de su vida y la razón de su entrega incondicional al hermano.