BIBLIOTECA JANERIANA
VIDA ANA MARIA JANER
PAPA FRANCISCO

El acompañamiento pastoral…

16 May El acompañamiento pastoral…

 una forma de permanecer en el amor

Tomado del libro “Acoger, animar y acompañar, tres claves del ministerio pastoral”. Equipo PPC Cono Sur.

 

LAS GRANDES VOCACIONES SUELEN SER FRUTO DE UN ACOMPAÑAMIENTO PASTORAL

Hay alguien que invita, alguien que acoge, alguien que anima y alguien que acompaña.

En la historia de cada uno de nosotros encontramos estos rostros paternos y maternos que nos han  revelado la hermosura de Dios, nos han abierto las páginas del Evangelio  y nos han conducido hasta las fuentes del Espíritu.

Sin embargo, a pesar de haber tenido acompañamientos muy personales, nos sentimos sobre todo hijos de la Iglesia. Cada uno de nosotros puede pensar en su Iglesia local, la  que nos ha gestado en la fe, nos ha alimentado con la Palabra, con los sacramentos, con el testimonio decidido de tantos hermanos y hermanas que nos han acompañado.

Por otra parte hemos experimentado también, la desazón, la decepción y hasta el dolor que muchas veces causamos cuando después de la acogida inicial, no somos capaces de perseverar en el amor. Esto sucede cuando somos capaces de abrir mundos  y no somos lo suficientemente consecuentes como para acompañar la travesía, cuando damos la sensación de interesarnos en alguien, pero a mitad de camino desertamos.

O, por el contrario, cuando en vez de gratuidad en la compañía hacemos del amor un nudo y del acompañamiento espiritual una dependencia, una imposición, una manipulación.

LA HERMOSA CONSECUENCIA DEL AMOR MATERNO Y PATERNO DE DIOS ES EL ACOMPAÑAMIENTO PASTORAL, es decir la experiencia que se da cuando pasamos de  la actitud de filiación  y de hermandad al gozo más maduro de la paternidad y maternidad espiritual. Es un camino que no está exento de dolor y que antes pasa, necesariamente por el ministerio de la acogida y la animación del que hablamos las semanas anteriores.

Acoger: es un rasgo más bien femenino del ser humano. Es el amor que acoge, que gesta y engendra. Santa Isabel y la Virgen María nos dan una clase magistral de acogida: no solo de la que se ofrecen y se entregan mutuamente, sino de la acogida que ambas dan a la voluntad de Dios.

Animar: en cambio es un rasgo más masculino. Es infundir el soplo, como en la creación y penetrar el alma, como Jesús, con la mirada del amor, mirada que no es inquisitiva, sino de amor, capaz de traspasar las defensas del temor. (Cfr mirada de Jesús a Pedro al cruzarse en el pretorio luego de la negación)

Acompañar, en cambio, tiene que ver con la CARIDAD:

es permanecer en el Amor.

Es prolongar aquí y ahora la acogida y la animación.

Es la fidelidad puesta en acción, y por tanto,

un rasgo constitutivo de la pastoral catequética.

Es una manera de DAR VIDA.

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