BIBLIOTECA JANERIANA
VIDA ANA MARIA JANER
PAPA FRANCISCO

El anuncio kerigmático ha de hacerse por el camino de la belleza.

17 Oct El anuncio kerigmático ha de hacerse por el camino de la belleza.

(Tomado del libro “El anuncio del Kerigma en la catequesis sacramental”  Pbro Hugo Dalla Fontana, pag 21-23).

El gran desafío para la catequesis es enamorar de Jesucristo. Mostrar la belleza del rostro, la personalidad, la Palabra de Jesús y su anuncio de un Reino nuevo y bello. Todo esto se centra en una persona viva: Jesucristo que nos ama gratuitamente, que “nos amó” y se entregó por nosotros” (Ef 5,2).

Se trata entonces de mostrar en el anuncio Kerigmático, en primer lugar la belleza de Cristo, la belleza de la fe y luego sus exigencias. Se trata de ayudar a descubrir el “tesoro escondido”(Mt 13,44) y “la perla preciosa” (Mt 13,45-46) del Reino de Dios. De esta manera se llega a la fe por atracción  y no por imposición. (cfr Homilía de Benedicto XVI en Aparecida y EG 14)

En el anuncio del Kerigma ha de tenerse en cuenta el camino de la belleza. La Belleza  atrae porque es manifestación de Dios. El Papa Francisco en Evangelii Gaudium nos dice:

“Es bueno que toda catequesis preste una especial atención al camino de la belleza (via pulchritudinis). Anunciar a Cristo significa mostrar que creer en él y seguirlo no es solo algo verdadero y justo, sino también bello, capaz de  colmar la vida de un nuevo resplandor y de un gozo profundo, aun en medio de las pruebas. En esta línea, todas las expresiones de verdadera belleza pueden ser  reconocidas como un sendero que ayuda a encontrarse con el Señor Jesús. No se trata de fomentar un relativismo estético, que pueda oscurecer el lazo inseparable entre verdad, bondad y belleza, sino de recuperar la estima de la belleza para poder llegar al corazón humano y hacer resplandecer en él la verdad y la bondad del Resucitado. Si, como dice San Agustín, nosotros no  amamos sino lo que es bello, el Hijo hecho hombre, revelación de la infinita belleza, es sumamente amable, y nos atrae hacia Sí con lazos de amor. Entonces se vuelve necesario que la formación en la via pulchritudinis esté inserta en la transmisión de la fe. (EG 167).

La belleza es el esplendor de la verdad. La verdad que hace bello a Cristo  y su Evangelio es el AMOR que se revela y comunica a los hombres de modo admirable y gratuito. La belleza  de la verdad que anuncia la catequesis en su núcleo esencial embellece al hombre que la recibe por la fe.

La catequesis Kerigmática anuncia la belleza admirable de un don que nos embellece cuando lo damos a los demás. La catequesis anuncia con la Palabra y muestra  con el testimonio  la belleza de un amor que nos embellece cuando amamos comunicando el amor gratuitamente recibido. Así lo afirma el Papa Francisco:

“Es bueno que puedan vernos como alegres mensajeros de propuestas superadoras, custodios del bien y de la belleza que resplandece en una vida fiel al Evangelio” (EG 168).

 

El anuncio de la belleza contiene también una jerarquía de verdades. Así lo señala el papa Francisco:

Todas las verdades reveladas proceden de la misma fuente divina y son creídas con la misma fe, pero algunas de ellas son más importantes por expresar más directamente el corazón del evangelio. En este núcleo fundamental lo que resplandece es la belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado” (EG 36).

 

 

 

Además hay que tener en cuenta que no solo la belleza del mensaje sino la belleza del lenguaje y el modo de comunicar el núcleo esencial del Evangelio. En este sentido el Papa Francisco nos ilumina diciendo:

“La expresión de la verdad puede ser multiforme, y la renovación de las formas de expresión se hace necesaria para transmitir al hombre de hoy el mensaje evangélico en su inmutable significado” Esto tiene una gran incidencia en el anuncio del Evangelio si de verdad tenemos el propósito de que  su belleza pueda ser mejor percibida y acogida por todos” EG 41 y 42).

El anuncio Kerigmático para transmitir la belleza de la verdad esencial del Evangelio ha de incorporar el riquísimo  potencial de la liturgia y sus signos  tan expresivos de belleza. Los signos y símbolos, el lenguaje de los símbolos y signos son el mejor vehículo para expresar la verdad y la belleza del misterio cristiano precisamente porque es el lenguaje más respetuoso del misterio. Además los signos tomados de la Palabra de Dios contienen en primer lugar la belleza de la naturaleza, de las acciones y relaciones humanas, de los hechos de la historia de amor entre Dios y los hombres. Sobre esta  belleza del ser, sobre esta belleza real conocida por el hombre se proyecta, por la luz de la revelación, la belleza, la atracción  del misterio de Dios, del hombre, de la Iglesia, de la creación, de la historia.

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