BIBLIOTECA JANERIANA
VIDA ANA MARIA JANER
PAPA FRANCISCO

Hacernos compañeros de camino.

26 Sep Hacernos compañeros de camino.

 Para acompañar en el camino de la fe al hombre de hoy es necesario conocerlo. Veamos algunas de sus características.

El hombre de ciudad es activo, creativo, dinámico, crítico e inconforme, exigente, desinstalado, anti- tradicionalista, desmitificado, participativo, de  gran espíritu democrático y ciudadano (1) . Es consciente de las opciones que impone la sociedad y la problemática que le comporta el ambiente cultural.

Verdaderamente custodiar y fortalecer la fe del adulto presente en la ciudad es un desafío, provocación que nos exige creatividad y audacia… para ser verdaderos compañeros de camino.

Hagamos una mirada a nuestra realidad catequística…., si bien los contenidos de la catequesis son y serán siempre los mismos,  la catequesis urbana, por el contexto que vive el hombre de hoy y los desafíos a los que se ve expuesto exige una adecuación de los contenidos a las necesidades del adulto presente en las grandes ciudades, ya que a diario convive con el sinsentido de la vida, la angustia, la incertidumbre,  y otros tantos males que aquejan la humanidad.

No podemos olvidar que la Palabra de Dios se hizo carne, hombre concreto, situado en el tiempo y en el espacio, enraizado en una cultura determinada! (2) ¿Porqué no pensar  entonces que esta Palabra: centro mismo de la catequesis, debe tocar la vida del hombre con sus penas y alegrías, sus aciertos y fracasos, con sus desafíos?

Tal vez nos ayude pensar cómo iluminaría hoy el Señor estas situaciones… las personas concretas y cercanas de nuestra ciudad.  Acompañar al adulto, y al adulto mayor será entonces y ante todo hacer el anuncio explícito de la persona de Jesús, penetrando con el Evangelio a lo más profundo de la persona y la ciudad, afectando de manera vital sus formas de pensar, sentir y actuar. (3)

Es el adulto quien toma las decisiones en la sociedad, por lo tanto es preciso acercarles a Cristo como compañero de camino, para que habiendo experimentado “cómo ardían su corazones en el camino” -a

l igual que le sucedió a los discípulos de Emaús-  puedan salir renovados del encuentro catequístico y acompañar a otros en el camino de la vida.

Es urgente, necesario… es nuestro deber acompañar, sostener a nuestros adultos presentes en ámbitos parroquiales, escolares, ámbitos de la salud… Si ellos no se sienten acompañados…¿cómo podrán sostener a otros?

Vayamos trazando nuevas propuestas, ideas… que esta preocupación se haga diálogo en nuestras pastorales y que juntos podamos buscar caminos nuevos para que todos nos sintamos acompañados.

(1) (2) (3)  Extractados del libro: “Catequesis Urbana” de Yolanda Valero Cárdenas

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