BIBLIOTECA JANERIANA
VIDA ANA MARIA JANER
PAPA FRANCISCO

LA ALEGRÍA DE INICIAR DISCIPULOS MISIONEROS EN EL CAMBIO DE LA EPOCA.

26 Jun LA ALEGRÍA DE INICIAR DISCIPULOS MISIONEROS EN EL CAMBIO DE LA EPOCA.

Nº 75. La iglesia ha recibido un fuerte llamado desde la misión continental promovida en América latina para salir de sus estrechos límites y abrirse al encuentro de todos aquellos que se han ido alejando, o que nunca escucharon la voz del Señor que los llamó, para hacerlos discípulos misioneros del Señor Resucitado.

Nº 76.  Esta acción, como fruto de la misión, requiere de un camino formativo gradual y progresivo que, de la fe inicial, descubierta nuevamente, acompañe al convertido a la madurez de la fe en la integridad de la experiencia cristiana en la comunidad eclesial. Todo este proceso implica todo un itinerario descrito en sus condiciones y características en el Documento de Aparecida 70, y que implica tareas posteriores irremplazables.

Nº 77. Nos presenta la Tercera Semana Latinoamericana de catequesis y señala la estrecha e ineludible relación entre la catequesis y el itinerario formativo del discípulo misionero. Nos dice que, para iniciar este itinerario de formación del discípulo, muchas veces se hace necesario un nuevo anuncio que permita al Bautizado experimentar a Jesús vivo como señor y salvador de toda la vida y dador del Espíritu Santo…. (70 DA 276- 278. 71 III SLAC,28.43

Discernir: Algunos criterios de iluminación.

Nº 78. La realización de un itinerario formativo es parte de la misión de la iglesia, que, a través del primer anuncio, de la proclamación gozosa y testimonial del kerigma, llama a todos a escuchar la voz de Jesús que invita a su seguimiento.

Nº 79. En este proceso se destaca que hay una gradualidad y distintos momentos, marcados por finalidades muy claras.

El itinerario formativo del seguidor de Jesús hunde sus raíces en la naturaleza dinámica de la persona y en la invitación personal de Jesucristo, que llama a los suyos por su nombre, y estos lo siguen porque conocen su voz 72.

La misión principal de toda la formación del creyente es ayudarlo a vivir en plenitud este llamado que consiste en encontrarse siempre con Cristo, y, así reconocer, acoger, interiorizar y desarrollar la experiencia y los valores que constituyen la propia identidad y misión cristiana el mundo.

 

Nº 80. La catequesis por tanto ha de tener en cuenta más amplio del itinerario formativo del discípulo misionero. Porque formar discípulos misioneros en América latina significa (también) animar a hombres y mujeres a comprometerse con su realidad social, política y cultural; a estar abiertos al diálogo con el mundo y a ser defensores de la vida, de los derechos humanos y de la naturaleza, conforme a la doctrina social de la iglesia.  74. 72 DA 277. 73 Cfr. DA 273. 74 III SLAC,135

 

 

 

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