BIBLIOTECA JANERIANA
VIDA ANA MARIA JANER
PAPA FRANCISCO

Mensaje de las Hermanas Capitulares

02 Jun Mensaje de las Hermanas Capitulares

MENSAJE FINAL DE LAS CAPITULARES
“Mira, voy a hacer algo nuevo, está brotando, ¿no lo notáis?” Is 43,19

La Pascua es la fiesta de la vida y el amor. La VIDA siempre vence a la muerte y el amor todo lo puede. Es la experiencia vivida por todas nosotras, las hermanas capitulares, que en estos días hemos podido ver, oír, contemplar y palpar, la Vida en abundancia que sólo del Señor nos puede llegar (Cf. 1Jn 1,1). Es la vida que hoy ACOGEMOS para anunciarla a toda la familia janeriana, nuestra sencilla Pascua congregacional.
Acogemos la experiencia de comunión que se ha hecho realidad en estos días, como gesto profético de lo que puede ser y, sin duda, se hará realidad en nuestras comunidades y obras. Somos una pequeña familia, pobre, que experimenta la fragilidad cada día, pero sabemos que sólo así el Señor puede mostrar su fortaleza, la fuerza todopoderosa del amor. Nuestros niños, jóvenes, enfermos y ancianos sólo podrán creer cuando nuestra vida en comunión les sorprenda, en este mundo de divisiones y violencias, hasta exclamar: “¡mirad cómo se aman!” (Tertuliano, Apologético 39, siglo II).
Queremos COMPARTIR tanta Vida recibida que se ha hecho en nosotras esperanza: esa “niña pequeña” entre sus dos hermanas mayores que son la fe y el amor. La pequeña esperanza nos hace sentir la fragilidad de quien nada tiene y todo lo espera y que, al mismo tiempo, mueve el mundo arrastrando tras de sí a todos los que sueñan y desean.
La Vida que nace de la Pascua también nos ha hecho crecer en confianza. Para Dios nada hay imposible y confiamos que su obra se realizará en cada uno de nosotros para hacer crecer la pequeña semilla que, en estos días, hemos sentido brotar.
Hoy, más que nunca, queremos compartir nuestra experiencia de sabernos y sentirnos familia sin fronteras. No haya entre nosotros distancias físicas ni culturales, pues nuestra familia religiosa está llamada a mostrar al mundo que la fraternidad es posible y, no sólo eso, es el único camino para que nuestro mundo pueda ser cada día un poco más humano, un poco más divino.
Sentimos una profunda gratitud hacia todos vosotros, hermanas y laicos, que cada día empeñáis lo que sois y tenéis en CONSTRUIR la Vida. Estamos convencidas de que este Capítulo no hubiera sido posible sin el camino recorrido hasta aquí, con el esfuerzo de todos, la ilusión de todos, el deseo de todos y la confianza compartida en que Dios no abandona nunca la obra de sus manos (Cf. Sal 138,8). Vuestra oración nos ha sostenido en todo momento, en algunos, hemos sentido cómo nos llevaba de la mano por los caminos de Dios, caminos que nacen en la pobreza de un pesebre, pasan por el dolor de la cruz y culminan en la alegría del encuentro con la Vida entregada y compartida.
Y, finalmente, queremos expresaros un deseo: IMPULSAR juntos la vida, que todos seamos uno, que nuestros encuentros, sueños y esperanzas sean uno en el amor. Ojalá podamos seguir siendo testigos del amor de Dios que se derrama en nosotros sanando, uniendo, fortaleciendo e iluminando nuestras heridas, divisiones, debilidades y oscuridades.
Sobrecogidas por tanto amor recibido, no podemos más que expresar el fruto más evidente de esta Vida que acogemos, construimos, deseamos entregar e impulsamos: la alegría. Hemos gustado el “vino nuevo” que nace de la comunión, la esperanza, la confianza y la fiesta. Juntos OPTAMOS POR LA VIDA. Brindemos todos, de aquí y de allá, grandes y pequeños, por la Vida que se abre paso entre nosotros, porque compartimos la alegría de la fiesta y el destino de los que se aman.

¡Entremos a la fiesta de la Vida y el Amor con nuestras lámparas encendidas, como Ana María!

XXIV CAPÍTULO GENERAL
MADRID, 14 AL 29 DE ABRIL DE 2018

 

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